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2.22.2012

SABEMOS CONDUCIR???? (III)



¿Pueden los niños viajar en moto como pasajeros?


Según la ley los niños menores de 12 años no pueden viajar como pasajeros de motocicletas o ciclomotores, pero como excepción si el niño es mayor de siete años sí podrá circular en una moto si la conduce su padre, madre, tutor o persona mayor de edad autorizada por ellos. Eso sí, será imprescindible que el menor utilice un casco homologado de su talla.


Asiento infantil para la moto Givi S650Seguro que en alguna ocasión has visto algún niño sentado entre el manillar y la persona que conduce la moto, o sentado con las dos piernas hacia un lado. Son posturas totalmente incorrectas y peligrosas. El niño que legalmente pueda circular en moto tendrá que ir a horcajadas, con los pies apoyados en los reposapiés laterales y en el asiento habilitado para el pasajero (detrás del conductor).

Si el niño no llega correctamente a los estribos de la moto puedes recurrir a los accesorios que ofrecen algunos fabricantes, como prolongadores de reposapiés y asientos especiales para niños.

El fabricante de accesorios GIVI dispone del asiento infantil S650 adaptable a la mayoría de motos y scooters. Asegura la correcta posición del niño en el asiento, evita que el pequeño pueda resbalar lateralmente y además incluye dos estriberas regulables.
El asiento de niño Givi S650 se fija al sillín a través de unas correas universales con regulación y no dispone de cinturón que mantenga sujeto al niño al asiento ya que puede resultar peligroso en caso de caída.

CIAO MOTO con la Seguridad Vial.

FUENTE: masmoto.net

1.18.2012

SABEMOS CONDUCIR???? (II)




TECNICAS DE CONDUCCION: FRENADAS

Da igual lo potente que sea el motor de nuestra moto o scooter, los frenos «pueden» más y siempre tardamos menos en frenar de «cien a cero» que en acelerar «de cero a cien». Pero esa potencia puede volverse en contra nuestro, desequilibrándonos y provocando una caída, ya que tenemos muy poca superficie de contacto del neumático con el suelo y es relativamente fácil provocar un bloqueo (si no contamos con sistema antibloqueo ABS, por desgracia aún muy minoritario). Una rueda bloqueada no se controla: si es la trasera intentará adelantarnos (cruzar la moto) y si es la delantera será muy difícil evitar la caída al «cerrarse» la dirección, sobre todo si no vamos en línea recta.

El freno delantero es el que mayor importancia tiene, porque el peso al frenar va hacia esa rueda y tendrá más agarre. El freno trasero ayuda a estabilizar la trayectoria y a bajar el centro de gravedad haciendo disminuir la altura de la parte trasera de la moto o scooter: la frenada ideal es en la que combinamos la potencia de frenada que nos ofrece el tren delantero con la ayuda del trasero.

La tecnología ha venido en nuestra ayuda, además con los sistemas antibloqueo (totalmente recomendables 
incluso para el piloto más experto) con sistemas que combinan automáticamente los dos frenos (delantero y trasero) accionando sólo la maneta izquierda (freno trasero).


Escapatorias
Circulando en el tráfico urbano debemos ir muy atentos mirando el tráfico por delante nuestro por si alguien hace una maniobra que pueda ponernos en una situación de riesgo. 
Pero también tenemos que ir buscando posibles «vías de escape» ya que incluso la mejor frenada puede no ser suficiente para que nos detengamos a tiempo ante alguna de estas maniobras bruscas: será siempre mejor alargar la frenada metiéndonos entre dos coches, por ejemplo, que querer frenar demasiado provocando un bloqueo y una caída. No sólo evitaremos los daños de la propia caída, o del impacto con el obstáculo, sino que por detrás es posible que venga tráfico y se dé cuenta tarde de lo que ocurre: entre coches estaremos «a cubierto» si los que vienen por detrás no frenan a tiempo... No te quedes nunca detenido en el centro de un 
carril en un semáforo: apártate.

Asegura el agarre
Además del tráfico, deberemos estar muy atentos al suelo que pisamos: hay asfaltos de muy buen agarre, pero los hay pulidos o sucios que deslizan mucho más, y también están tanto  en  uno  como  en  otro  caso  las  «trampas»  habituales que incluso en suelo de buen agarre son zonas deslizantes (pintura blanca, tapas metálicas, manchas de grasa...). Evita circular por esas zonas porque si ocurre un imprevisto justo cuando estás sobre ellas la reacción de frenar bloqueará las ruedas. Para conocer el agarre real del asfalto sobre 
el que circulas, por ejemplo si al doblar una esquina te encuentras una calle muy lisa, o regada, o sucia, lo mejor es tirar de freno trasero con firmeza para provocar un pequeño bloqueo: si hace falta mucha fuerza, es que hay agarre, pero si bloquea fácilmente, evita movimientos bruscos y aumenta las distancias.

Imprevistos previstos
Cuando el tráfico es denso y agitado  es obvio que deberemos tener la guardia muy alta atentos a algún cambio de dirección imprevisto de algún otro vehículo. Pero tanto en esas circunstancias como en tráfico rodado más relajado, lo que siempre debemos hacer es «esperar lo peor» de las situaciones que nos rodean, y no bajar nunca la guardia. Un perro suelto en una acera es posible que decida saltar a la calle y nos obligue a hacer una esquiva o frenar; unos niños jugando a la pelota en las cercanías pueden enviar el balón hacia la calzada y desestabilizarnos... y detrás del balón es muy posible que vaya uno de ellos. Cuando un coche se detenga al lado de una acera, jamás debemos pasar entre él y la acera pues seguramente abrirán la puerta y se bajará un pasajero. Aprende a prevenir estas situaciones y te ahorrarás muchos sustos.

En compañia
Cuando llevamos compañía no sólo debemos extremar las precauciones porque somos responsables de otra persona, sino que deberemos tener en cuenta que la manejabilidad y frenada de nuestra moto o scooter empeorarán mucho debido al peso añadido y al reparto irregular de éste sobre el tren trasero. Por ello, el freno trasero cobrará mayor importancia y será importante no «tirar» fuerte del delantero hasta haber empezado a frenar con el trasero y saber que la rueda delantera empieza a tener más peso apoyado (si no,
provocaremos más fácilmente que andando solos un bloqueo frontal). Por otra parte recuerda indicar a tu acompañante cómo debe sujetarse y que debe evitar movimientos bruscos que os podrían desestabilizar, algo importante sobre todo con personas que no tienen costumbre de ir en moto o con niños.


El truco
Ante un imprevisto que exija detenernos, está nuestro tiempo de reacción al riesgo (lo percibimos y decidimos frenar, una fracción de segundo), el tiempo de reacción propiamente dicho (enviamos la orden a nuestras manos y éstas se mueven) y por último el tiempo de frenada (empezamos a frenar hasta que la moto se detiene). El primero de esos «tiempos» es casi invariable y sólo con entrenamiento (hay que practicar en calles despejadas) frenaremos fuerte de forma que nos detengamos antes. 
Pero podemos ganar muchas décimas en el tiempo intermedio: si tenemos uno o dos dedos siempre en 
las manetas, ganaremos el tiempo de levantar los dedos del manillar, y esos preciosos metros merecen la 
pena.

CIAO MOTO por la seguridad Vial


FUENTE: scootermania.es






12.20.2011

SABEMOS CONDUCIR????





TÉCNICAS DE CONDUCCIÓN: VER Y SER VISTO

No hay ninguna duda de que la vista es el sentido más importante para conducir: sin ver, mal podríamos
conducir, por no hablar de hacerlo con buenas condiciones de seguridad. Para ello es importante que tengamos bien graduada la vista, con gafas o lentillas actualizadas quienes las necesitan, y que la pantalla de
nuestro casco esté en buenas condiciones, sin arañazos y limpia. Con estos fundamentos físicos cubiertos,
queda la parte subjetiva: la percepción. Ante la misma escena, un piloto entrenado y experto verá cosas
que uno novel no sabe apreciar, y este mes intentaremos ayudar en ese sentido a aprender dónde mirar
o en qué fijarse para poder anticipar situaciones de riesgo. Como ya sabemos el objetivo siempre es ése,
podernos anticipar a un problema para poder actuar evitándolo a tiempo.

Por otro lado, además de «ver» es muy importante «ser visto» porque demasiadas veces hemos tenido
que escuchar aquello de «no te he visto» después de un susto o algo peor. No es sólo cuestión de asegurarse de que llevamos las luces puestas (y sin bombillas fundidas) o haber elegido colores vivos, también depende de cómo circulemos.


Mirada cercana
El tráfico urbano está lleno de «trampas» a cada palmo y debemos estar pendientes del terreno que tenemos por delante. Sin embargo mirar sólo un metro por delante de nuestra rueda anterior no servirá de mucho pues no estaremos a tiempo de evitar esa tapa de alcantarilla, charco, o mancha de grasa: ésa es una buena medida para saber si estamos manteniendo o no la distancia correcta de seguridad con el coche que nos precede, ya que si no nos da tiempo a esquivar algo de esto cuando aparece debajo suyo, es que estamos demasiado cerca. Deberemos ir «buscando» con la mirada pavimento libre y limpio para pasar por ahí, e ir echando miradas más lejanas cada poco tiempo para irnos guiando dentro del tráfico. Tus retrovisores también están cerca: mira continuamente para saber qué viene por detrás.
El mal tiempo no nos ayuda, pero además de ver para conducir con seguridad es importante
que los demás usuarios de la vía también nos vean a nosotros.


Mirada lejana
La visión «lejana» es importante porque hacia donde miremos será hacia donde, instintivamente, vayamos: en ciudad será el siguiente semáforo o cruce, y es importante porque servirá para irnos dirigiendo según esté el tráfico, en carretera es muy importante esa mirada a lo lejos porque es la que nos llevará por las trayectorias correctas, de hecho rodando en circuito es como descubres que salen mejor las trazadas, cuando miras a la siguiente curva y no por la que estás pasando en ese momento (fíjate en la mirada de los
pilotos de Moto GP por ejemplo y lo verás). En nuestro ambiente urbano la mirada lejana será un apoyo a la cercana, de forma que alternaremos una y otra («vistazos» a lo lejos a ese semáforo o cruce) buscando siempre la máxima información posible de nuestro entorno en el tráfico.

Visión periférica 
Mientras conducimos deberemos estar concentrados en las dos miradas, cercana y lejana, para poder detectar cualquier posible riesgo a tiempo (aparte de para lógicamente seguir nuestro camino, siguiendo la señalización, etc). Pero además de esta visión «consciente» un buen piloto experto desarrolla otra, prácticamente «inconsciente», que consiste en percibir cosas a las que no estamos enfocando directamente
nuestra mirada. Podemos estar mirando a lo lejos pero percibir por el rabillo del ojo un peatón a punto de
cruzar indebidamente, por ejemplo: es la visión periférica, que puede y debe entrenarse (prueba a leer un texto de la parte baja de esta página mirando fijamente el titular) y que muchas veces nos salvará de un riesgo como una especie de «sexto sentido».

Zonas ciegas
Para que los demás nos vean no basta con llevar las luces puestas y vestir colores vistosos: debemos evitar colocarnos en las zonas «ciegas» al circular. Los conductores de coches, aunque quieran mirar (a veces el «no te he visto» realmente significa «no he mirado»), no nos verán si estamos situados en esos puntos en los que la visibilidad directa o indirecta (a través de sus espejos) es imposible o muy difícil: los laterales traseros, justo donde es fácil estar situado en el peor momento posible si el conductor decide girar.
Ir muy cerca, detrás, tampoco es buena idea no sólo porque no tendremos tiempo de reacción sino porque pueden no vernos. Cuidado también con los pasajeros del vehículo: ellos no ven por los espejos, sin llegar a mirar podrían bajarse si el vehículo está detenido.


El truco
En ocasiones por más que nos esforcemos en hacernos ver, deberemos hacernos notar para que los demás se percaten de nuestra presencia: la bocina sirve para eso y sobre dos ruedas podrá salvarnos muchas veces de situaciones de riesgo, al conseguir que el otro vehículo se percate de nuestra presencia. Para ganar tiempo de reacción, cuando haya atasco o situaciones comprometidas (zonas comerciales con coches parando y saliendo de aparcamientos por ejemplo) conviene incluso tener el pulgar izquierdo apoyado sobre el botón de la bocina para dar un breve «toque» de advertencia: mejor asegurarse que nos han visto, que
arrepentirse después de no haberlo hecho.

CIAO MOTO por la Seguridad Vial.

FUENTE: scootermania.es